En el estado de Texas, Wilber Rafael Garcés Pérez, el solicitante de asilo venezolano de 28 años que fue baleado por un agente del Servicio de Inmigración (ICE, por sus siglas en inglés) en la ciudad de Austin, fue finalmente operado para extraerle la bala que tenía alojada en la espalda.
La bala permaneció incrustada en su cuerpo durante once días, lo que le provocó un dolor intenso. Garcés Pérez fue trasladado varias veces desde una cárcel del Servicio de Inmigración al hospital y había perdido la movilidad del lado izquierdo de su cuerpo.
El tiroteo perpetrado por agentes del ICE se produjo a mediados de septiembre cuando Garcés Pérez realizaba una entrega para la aplicación de reparto a domicilio DoorDash. El joven venezolano enfrenta actualmente cargos penales a nivel federal.
En noticias relacionadas, la agencia de noticias Associated Press informa que el Servicio de Inmigración ha prohibido las persecuciones automovilísticas a alta velocidad.Las persecuciones de vehículos y los controles de tránsito en los que participan agentes del ICE han sido objeto de un intenso escrutinio, ya que, desde que Trump asumió su segundo mandato, los agentes de inmigración han disparado sus armas en más de una docena de veces durante estos procedimientos.

Al menos cuatro personas han muerto en estos incidentes, entre ellas Lorenzo Salgado Araujo, un padre de familia mexicano de 52 años que fue baleado en julio por un agente del ICE en la ciudad de Houston, y varias personas más han resultado heridas.
(DemocracyNow)
